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La Ecuación

El día de ayer estuve en unos laboratorios de robótica donde se han estado produciendo muchos elementos y productos robóticos dirigidos tanto para la vida civil como para temas militares. Estos laboratorios buscan, en su forma más pura, hacer la vida de sus clientes más fácil al tapar esos grandes huecos que existen entre el tiempo real y el tiempo deseado. Esta ecuación de realidad y deseo aplicada en el tiempo es una que no se ha podido resolver de manera efectiva en nuestra historia humana, aunque por supuesto se ha avanzado mucho.

La falta de resolución de esta ecuación entre el tiempo real y el tiempo deseado es, para muchos, la fuente de toda frustración y de falta de felicidad, lo que en sí se traduce en muchas formas en la vida cotidiana. El deseo de resolver esta ecuación fue lo que ha impulsado a la industria de robótica doméstica  a tener el gran crecimiento que ha tenido desde su verdadero comienzo en los años 50 hasta el día de hoy, con el objetivo de dar a sus consumidores aquello por lo cual todos en el mundo trabajamos: obtención de tiempo.

Estos esfuerzos y estas intenciones son las que han dado pie a la creación de elementos y máquinas normales para nosotros el día de hoy, pero extraordinarias en su desempeño. El primer robot doméstico que salió a la luz fue la lavadora, una máquina que desde sus inicios fue una bomba comercial, cuya importancia no ha bajado desde su creación. Previo a la creación de esta máquina la ropa y sábanas se tenían que lavar de una manera manual, lo que en si tomaba una gran cantidad de tiempo y energía, tiempo y energía que se podían emplear en otros ángulos de la vida: al menos eso pensábamos.

El siguiente gran invento para regresarnos algo del tiempo gastado en otras áreas, como el trabajo, fue por supuesto el horno de microondas. Previo a este invento,  las mujeres tenían que emplear mucho tiempo y energía en la cocina, tiempo y energía que también podrían emplear en otro sector de la vida: al menos eso pensábamos.

En tercer lugar en nuestra escala de robots llega por supuesto la aspiradora, un invento que trajo limpieza garantizada a  nuestras casas con tan solo la pulsada de un botón. Previo a dicho invento, los amos y amas de casa tenían que emplear una  gran cantidad de tiempo para la limpieza de sus hogares, un tiempo que se podía emplear en otros ángulos de la vida: al menos eso pensábamos.

Al llegar lavadoras, microondas y aspiradoras para ahorrarnos tiempo resulta ser que seguimos hoy en día sin ese valioso  tiempo que creíamos que ganaríamos con la creación de todos estos robots. ¿Será que no sirven de nada? ¿Será que no sabemos administrar nuestro tiempo? O simplemente será que el tiempo mismo simplemente es demasiado concepto para los seres humanos.

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