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El agua embotellada… las dos caras de la moneda

Sabemos con claridad la importancia de la hidratación y sabemos también que este valioso líquido cada vez es más escaso.

Cierto es que aún se mantiene una brecha amplia entre los países emergentes y los desarrollados.

Por ejemplo, algunos países de Europa o Estados Unidos han llegado a garantizar que el agua que llega a través del grifo es 100% potable, mientras que en países como México, recurrimos al agua embotellada para su consumo.

De hecho, recuerdo que estando en casa de mis padres, pasamos del agua que mamá hervía religiosamente todos los días a aquellos garrafones a domicilio en el Estado de México donde vivíamos, los cuales pasaban una vez a la semana… toda una novedad.

Hoy en día, esto es tan natural a lo largo y ancho del país, sin embargo, aún existen zonas donde el agua aún no llega a las casas.

Por otro lado, también existen países que carecen del vital líquido y esto es realmente una situación preocupante.

Ahora bien, el recurso de contar con agua embotellada tiene dos caras de la moneda.

Por un lado resulta ser asequible y fácil de transportar, por el otro, se han encontrado problemas de salud precisamente por el tipo de embotellado.

En este punto, es normal ver que la presentación de embotellado más común que presenta es el plástico y justamente es este material el que está resultado peligroso para la salud por muchas razones.

El BPA, es un componente que a menudo se encuentra en el plástico, es un disruptor hormonal que puede tener una amplia gama de impactos en el cuerpo humano, incluido el desequilibrio hormonal, la toxicidad, la inflamación e incluso el cáncer.

El BPA ni siquiera es el único componente de plástico que es potencialmente peligroso: hay docenas de otros químicos que pueden tener efectos adversos en el cuerpo, el sistema endocrino y otros órganos.

Cuando las botellas dicen que son libres de BPA, los consumidores a menudo piensan que están a salvo de la hormona que interrumpe los problemas por los que el BPA es ampliamente conocido.

Sin embargo, cualquier forma de plástico probablemente también contenga BPS.

El BPS es un químico similar al BPA, pero que aún no ha recibido la publicidad que tiene el BPA (sin mencionar otros químicos).

La investigación apunta a ciertas áreas donde la exposición plástica puede afectar significativamente la salud. Por ejemplo, es factible que se presente:

  • Interrupción hormonal y fertilidad
  • Presentarse problemas en el desarrollo placentario, fetal, infantil y prepubescente
  • Cáncer
  • Cargas de toxicidad que afectan a los órganos
  • Influencia directamente en la tasa de almacenamiento de grasa

Como podemos ver, los químicos encontrados en botellas plásticas de agua y otras fuentes de plásticos pueden tener un impacto significativo en la comunicación hormonal, en la salud celular y órganos y sistemas corporales específicos.

Y todo esto puede comenzar desde antes del nacimiento y continuar impactando la salud futura por el resto de la vida de una persona, incluyendo su futura descendencia.

Así que, si bien el agua embotellada nos permite la comodidad de adquirirla a un costo relativamente bajo y es fácilmente transportable, es necesario hacer conciencia de lo que conlleva su consumo, sin mencionar aún el impacto ambiental del plástico que genera… todo un reto a resolver.

Información: Bonafont

Video:  YouTube

Texto: El Economista 

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