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Cómo como.

Crecí dentro de la típica familia mexicana que tiene muy arraigado el gusto por la comida y que dicho sea de paso utilizan la comida para solucionar cualquier problema es decir para apapachar, para dar cariño, para consolar, para celebrar, para todo.

Por ejemplo quien no ha visto esto: un bebe llora y su madre inmediatamente le da pecho porque tal vez tiene hambre, un niño está jugando en el parque y al caer se raspa las rodillas entonces los padres para consolarlo le compran un enorme helado para que deje de llorar, una chica que ama con locura al novio y este le rompe el corazón al engañarla con otra, ella se encierra en su casa a sufrir, comer pastel, comida chatarra y chocolates o también para festejar un ascenso en el trabajo se celebra con una cena, para celebrar un año más de matrimonio se acostumbra salir a cenar a un buen restaurante, para festejar el día del amor o el de las madres o el día del padre se les complace preparando algo rico de comer, la comida en nuestra cultura desempeña un papel muy importante por lo que si se analiza desde esta perspectiva se puede comprender porque tenemos un nivel alto de obesidad en el país.

Por ejemplo de pequeña fui una niña traumada por no comer “bien” según mi abuela ya que para ella un niño gordito era el modelo ideal de un niño sano, entonces decía que yo estaba anémica por lo que todo el tiempo me obligaba a comer aunque no tuviese apetito o a pesar de sentirme satisfecha tristemente no podía hacer nada ya que mis padres trabajaban y ella era quien se hacía cargo de cuidarme después de la escuela por lo tanto todas las tardes sufría irremediablemente puesto que no podía levantarme de la mesa hasta no dejar el plato sin comida y podía pasar más de tres horas sentada frente al plato ya que no me permitía hacer nada hasta no terminar todo lo que me sirviera, era muy triste pasar mis tardes sentada en el comedor mientras mis hermanos salían a jugar.

Definitivamente eso marco mucho mi vida y vaya de qué manera lo hizo pues cuando era adolescente no termino mi suplicio dado que todas las mañanas tampoco me dejaba salir a la escuela aunque se me estuviera haciendo tarde hasta que por lo menos me tomara la taza de atole hirviendo que me preparaba además de un pan dulce, no fue hasta que estudie el bachillerato que dejo de obligarme a comer para ese momento ya tenía un poco de sobrepeso nada exagerado y afortunadamente lo perdí rápidamente al inscribirme a clases de voleibol y básquet.

Por ello ahora que soy ama de casa con hijas estoy segura de que tengo varios kilos extra aunque mi esposo siempre me dice que estoy hermosa y que a él le parezco muy sexy me pide que no me preocupe de más, aunque hace unas semanas fui a la farmacia ya que tuve que comprar un jarabe para mi nena y mientras esperaba a que me atendieran observe al fondo del pasillo que había una de esas básculas de plataforma y no perdí la oportunidad de saber si estaba acomplejándose o tenía razón, rápidamente busque en mi bolso unas monedas las introduje por la ranura y comprobé que efectivamente tenía tres kilos de más, sé que no es mucho pero eso es gracias a que modero las cantidades que como ya que si no fuese así y comiera como mi abuela me enseño estaría con problemas de obesidad. Ahora yo no presiono a mis hijas para que coman como me obligaban a mí; mejor trato de que su comida sea saludable y en una cantidad adecuada a su edad y apetito también evito darles amor a través de los alimentos.

Para saber más: YouTube, La Casa de la Báscula, Vix

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