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Lo caro de lo usado.

Desde que era niño las motocicletas me han gustado siempre por ello conseguí un empleo por las tardes para así juntar mis ahorros y comprarme lo más rápido posible mi primer moto aunque a mis padres esta idea no les agrado. Un amigo me ofreció venderme su moto usada a un súper precio yo estaba emocionado con la oferta solo me faltaban tres mil pesos para poder comprarla de inmediato y que no se la ofreciera a nadie más por lo cual me atreví a pedirle el dinero faltante prestado a mis papás pero cuando le comente a mi papá me dijo que sería un gasto innecesario no necesite escuchar nada más, por supuesto que me enfade por su comentario pensaba que lo único que quería era no dejarme tener mi moto. Completamente frustrado me di la vuelta para encerrarme en mi habitación a idear lo que podía hacer para no necesitar de la ayuda de mis padres para cumplir mi deseo de viajar, pero no se me ocurrió nada, la mañana siguiente estando más tranquilo mi papá se a cerco a mí y hablo nuevamente conmigo me explico que no debería de utilizar todo lo que tenía en un vehículo usado, ya que después me daría más problemas que satisfacciones además expreso con sinceridad que mi madre y él me aman entonces obviamente no desean truncar mis sueños, me abrazo mientras me decía  -no pongas en riesgo tu vida-  puesto que ya el simple hecho de usar una motocicleta es inseguro por lo cual te encontraras en constante peligro al viajar, y en una usada que este fallando continuamente no es lo ideal después de decirme esto salió de mi cuarto, tan solo pasaron un par de minutos para entender que tenía razón, él estaba en lo correcto puesto que no podría visitar toda la república como deseaba si siempre iba a estar invirtiendo en reparaciones.

Tarde unos meses extra pero valió totalmente la espera pues ahora ya tengo el modelo que yo elegí del color que yo quise y nueva; mi papá me regalo un poco de dinero en efectivo y me compro dos cajas porta equipaje además de mi traje de motociclista para poder emprender mi primer viaje, pero mi mamá no se quedó atrás pues ella me compro una casa de campaña, lámparas, pilas recargables, candado para la moto, la funda para taparla por si llueve, una navaja multiusos, un botiquín de primeros auxilios, repelente de moscos, además de una pequeña caja de herramientas básicas, y un utilísimo spray reparador de pinchaduras instantáneo, mi mamá sí que es previsora; por eso mis papás son los mejores del mundo.

Luego entonces ya tenía todo listo para emprender el viaje ese mismo fin de semana partí de casa con dirección al puerto de Mazatlán el camino era un poco largo, en algunos lugares me detenía a comer, los lugareños fueron muy amables en algunas ocasiones me contaban leyendas otros me platicaban historias interesantes; en un paradero conocí varios motociclistas que llevaban la misma ruta y me invitaron a unirme a ellos no lo dude un segundo y fue una buena decisión pues se cuidan unos a otros al pasar por una de las casetas nos detuvimos para revisar las motocicletas por lo que un oficial de caminos coloco un trafitambo para resguardarnos mientras estuvimos ahí, luego continuamos el trayecto sin ningún percance y conocí mucha gente, me divertí mucho pero lamentablemente se me termino el dinero así que regrese a casa a contarles a mis padres y amigos lo maravilloso que fue mi viaje ahora nuevamente estoy trabajando y ahorrando para emprender una nueva aventura.

Fuente: YouTube, Señales VimarChilango

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